Efecto Pasión®

ORGASMOS: ¿POR QUÉ FINGEN LAS MUJERES? (Y LOS HOMBRES).

Que las mujeres o personas con vulva, todas (venga va, voy a ser buena, un 99%) en algún momento de su vida o de manera frecuente han fingido o fingen los orgasmos es mas viejo que el hilo negro, por mucho que los hombres o personas con pene se empeñen en decir “a mí eso no me ha pasado, yo me daría cuenta”. Lo siento queridos, a TODOS (venga va, voy a ser buena, un 99%) os ha pasado y no, no os habéis dado cuenta, somos unas excelentes actrices, el cine nos lo ha enseñado. Esto no quiere decir que sea ni vuestra culpa ni vuestra responsabilidad.  La responsabilidad de que nosotras disfrutemos del sexo y lleguemos al orgasmo es NUESTRA, con vuestra colaboración, por supuesto.

Lo que quizás es más desconocido es que los hombres también fingen, de todo ello vamos a hablar extensamente en este post.

Quede bien claro que no llegar al orgasmo no quiere decir que no sintamos placer, podemos disfrutar muchísimo del encuentro sexual y quedar totalmente satisfechas y satisfechos aunque no se produzca el orgasmo.

Aunque cada vez existe más información acerca de la sexualidad humana, aún tenemos muchas carencias, sobre todo respecto a la femenina. El desconocimiento, los prejuicios, la vergüenza, los mitos (timos), las inseguridades, las etiquetas, etc. han condenado a las mujeres a una sexualidad bastante precaria. Somos seres sexuados pero esto siempre se ha normalizado en el caso del hombre (“es que es hombre “necesita sexo”). Todavía en la actualidad a la mujer que disfruta sexualmente y lo expresa abiertamente se la cataloga de: viciosa, ninfómana y un largo etcétera de adjetivos dichos a partes iguales por hombres y  mujeres. Así están las cosas en pleno siglo XXI.

Durante muchos años nos han hecho creer que el placer femenino dependía casi en exclusiva del desempeño masculino, del vigor y tamaño de su pene y de la habilidad del hombre durante el coito (penetración). La famosa frase repetida hasta la saciedad (por hombres y mujeres): “no hay mujer frígida, sino hombre inexperto”, falsa y lapidaria como pocas, nos da una idea de por donde han ido los tiros hasta la actualidad. La mujer no debía responsabilizarse de su placer, que para eso ya estaba el hombre, que tenía el don divino de saber satisfacerlas a todas ¡toma ya! MENUDA PRESIÓN. Y por supuesto, la mujer debía alcanzar el orgasmo durante la penetración, porque los hombres y las mujeres están hechos para acoplarse así en las relaciones sexuales ¿verdad? Pues la realidad es que no, que la penetración está muy bien diseñada para la fecundación y para el placer masculino pero no tanto para el orgasmo femenino, porque el interior de la vagina tiene muy poquita sensibilidad y es fuera de la vagina, en la vulva, donde encontramos el “Santo Grial” del placer femenino: EL GLANDE DEL CLÍTORIS. Pero seguimos empeñados en hacer de la penetración el centro de las relaciones sexuales y según vamos avanzando en la relación de pareja reducimos otras prácticas a la mínima expresión (juegos previos, caricias, besos, sexo oral, etc…), todo eso que también es sexo y es tan necesario para que las mujeres puedan conseguir un punto alto de excitación que les lleve al orgasmo. El “aquí te pillo, aquí te mato” que en los primeros tiempos de la relación podía funcionar por el efecto de las hormonas disparadas, con el paso del tiempo se vuelve mortal para el deseo sexual femenino. Tardamos de media unos 20 minutos más que los hombres en excitarnos lo suficiente como para que de forma natural se produzca el orgasmo.

La masturbación femenina y el clítoris eran (¿son?) temas tabú que no se mencionaban ni en los círculos más íntimos, ni con la pareja, ni que decir de los libros de texto donde el clítoris ni está ni se le espera. Cabe agradecer en este punto el boom de los succionadores de clítoris, que contribuyeron de una forma jamás vista a la normalización de la masturbación femenina y a poner en el foco de las conversaciones generales al clítoris, pero aún hoy, muchas mujeres admiten que nunca se han auto estimulado. No conocen su sexualidad, por lo tanto no pueden desarrollarla ni expresar lo que quieren o necesitan. En lugar de responsabilizarse de su propio placer se frustran, piensan que son raras, disfuncionales o que su pareja no sabe satisfacerlas y fingen para de alguna manera “parecer normales” o para terminar una relación sexual que no están disfrutando o para no herir el orgullo de sus parejas.

Lo cierto es que aún hoy, incluso con el asombroso marketing Satisfyer, muchas mujeres siguen desconociendo su anatomía íntima, qué factores influyen en su excitación sexual y en la resolución del orgasmo. Como consecuencia, fingen frecuentemente o siempre.  Pocas son aún las que hablan abiertamente de ello incluso con su pareja o acuden a profesionales de la Sexología o  a un sex shop (profesional, por favor) para contar lo que les ocurre. Engañan a sus parejas y se perjudican a ellas mismas privándose de unas relaciones sexuales más satisfactorias. Las engañan en “vacío” porque realmente no buscan una solución para que esta situación cambie, porque en la mayoría de los casos desconocen que puede haber una solución. La pornografía (donde se “educan” la mayoría de las personas hoy en día) tampoco ha ayudado nada con su enfoque irreal, totalmente alejado del placer femenino y centrado sobre todo en el disfrute masculino.

Cierto es que el orgasmo debería ser una consecuencia y no un objetivo, pero ¿por qué privarnos de los beneficios que tiene?

¿Y cuáles son los motivos más frecuentes por los que fingen los orgasmos? Básicamente es por alguna de estas razones:

  • Para no ser juzgadas: “si sabe que no llego al orgasmo va a pensar que soy una “frígida” o que soy rara”, “me dice que todas sus parejas anteriores llegaban sin problema al orgasmo durante la penetración (pobrecillo…) y yo no soy capaz, seguro que piensa que tengo problemas”.
  • Por miedo al rechazo: “si ve que “no disfruto” quizás me deje por otra que sí le motive”.
  • Para no herir el ego de su amante: “va a pensar que no me atrae, que no me gusta lo que me hace, lo que hacemos”. “no me gusta nada como me toca, como me hace sexo oral y no sé cómo decírselo”, “no siento nada durante la penetración y nunca he sido capaz de decírselo”.
  • Para que termine una relación sexual que no está disfrutando: “si cree que llego, se excita mucho y acaba antes”.

¿Y ellos?

Pues si, ellos también fingen. menos que ellas pero, según los estudios realizados, el porcentaje es bastante elevado: un 47% admitió haber fingido el orgasmo alguna vez.

La mayoría de las mujeres jamás se han planteado que un hombre pueda fingir, simplemente dan por hecho que si ellos “parece” que llegan, es que han llegado.

Y ¿ cómo puede ser si a ellos “eyaculan siempre”? ERROR. La creencia generalizada es que los hombres siempre eyaculan cuando llegan al orgasmo y frecuentemente es así, el orgasmo y la eyaculación normalmente se dan de forma simultánea pero en realidad son procesos diferenciados: un hombre puede tener orgasmo sin tener eyaculación, lo que se conoce como “orgasmo seco”. Así que si sospecháis y vuestra pareja jura que ha llegado…¡cuidado! puede que sea verdad. Igual que ocurre en el caso de las mujeres, solo podemos saber si nuestra pareja finge si le preguntamos y lo reconoce. Tremenda tesitura…

Además, si el “falso orgasmo” ocurre con el pene dentro de la vagina, no vamos a ponernos a indagar entre los fluidos a ver si hay semen o no y si se ha puesto un condón, pues tampoco nos ponemos a mirar si lleva “relleno” ¿verdad?, así que sí, definitivamente tienen recursos para fingir los orgasmos.

¿Y cuáles son las causas que les motivan a fingir el orgasmo?

 -Nueva pareja o primeras relaciones sexuales: los nervios, la inseguridad, la falta de confianza…pueden hacer que el hombre no consiga terminar y  finja si ve que la relación sexual se está alargando demasiado.

-Notan que van a perder la erección:  la presión que ellos tienen por conseguir y mantener una erección les hace que, ante la posibilidad de que se les baje en medio de una relación sexual (porque se han desconcentrado, por cansancio, por que han bebido alcohol, porque no tienen muchas ganas (si si, a ellos eso también les pasa), etc.) prefieran fingir que han llegado al orgasmo antes que enfrentarse a un hecho que es totalmente normal pero que por desconocimiento lo elevamos a nivel de máxima preocupación. Tener que dar explicaciones cuando la pareja se atribuye el hecho (no te gusto, no me deseas, etc.) además de ser desagradable, puede que esté totalmente alejado de la realidad.

Conviene recordar:

Tenemos que conocer nuestra sexualidad para poder compartirla bien, el autoconocimiento es fundamental para ser dueños de nuestro placer. Dediquemos tiempo al sexo y a la intimidad, las prisas no son buenas compañeras de los orgasmos femeninos. Las relaciones sexuales no son solo penetración, se pueden tener relaciones sexuales completas y totalmente satisfactorias sin que un pene entre en una vagina, tenemos un cuerpo entero para disfrutar. Es muy importante la comunicación y la confianza en pareja, así como abandonarse a disfrutar del placer sin marcarse objetivos.

Por supuesto, el uso de los productos eróticos está altamente recomendado para enriquecer nuestra vida sexual, en Efecto Pasión Alcalá de Henares estamos encantados de aportaros ideas que seguro os ayudarán a mejorar aún más vuestra sexualidad. Cuando no tenemos mucho tiempo para la relación sexual dedicar unos minutos a estimular el clítoris con un vibrador antes de la penetración puede marcar y mucho la diferencia. Y qué decir de nuestro querido amigo el lubricante íntimo, que puede ser un gran aliado cuando nuestra lubricación no es suficiente.

También os recordamos que disponemos de consulta sexológica. Nuestra sexóloga y experta en terapia de pareja Aida Vallés puede ayudaros a resolver problemas y a orientaros para mejorar.

Publicado por Ana Cerezo. Si queréis saber más acerca de mí, pincha en este enlace.

¡Nos vemos en el próximo post!

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